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Salmos 99

El Señor es el Rey supremo#Salmo 99 El último de los himnos a la realeza del Señor (cf. Sal 47; 93; 9698). Al mismo tiempo que proclama la soberanía del Señor sobre todo el universo, el salmista expresa un profundo sentimiento de adoración ante la grandeza y santidad de Dios (cf. vv. 3,5,9).

1 ¡El Señor es Rey!99.1 ¡El Señor es Rey!: Véanse Sal 93.1 n. y 95.3 n.

¡Él tiene su trono sobre los querubines!99.1 Acerca de los querubines, véase Sal 80.1(2) nota.

Tiemblen las naciones, y aun la tierra entera.

2 El Señor es grande en el monte Sión;99.2 Is 12.6. Cf. Sal 48.1-3(2-4).

el Señor está por encima de todos los pueblos.

3 Sea alabado su nombre, grande y terrible;

¡Dios es santo!99.3 ¡Dios es santo!: Is 6.3. Cf. Lv 11.44-45; 19.2; 20.7,26; Lc 1.49.

4 eres un Rey poderoso99.4 Tú eres un Rey poderoso: traducción probable. Heb. el poder del Rey. El amor por la justicia era lo que el pueblo más apreciaba en un rey (véanse Sal 45.4 [5] n.; 72.1 n.). Por eso en este canto a la realeza del Señor se exalta especialmente este atributo divino. que ama la justicia;

mismo estableciste la igualdad.

Has tratado a los hijos de Jacob

con justicia y rectitud.

5 ¡Alaben al Señor, nuestro Dios,

y arrodíllense delante de sus pies!99.5 Delante de sus pies: Lit. ante el estrado de sus pies, es decir, ante el monte Sión (cf. v. 9).

¡Dios es santo!

6 Moisés y Aarón están entre sus sacerdotes;99.6 Entre sus sacerdotes: o sea, como mediadores entre Dios y el pueblo. Una forma de ejercer esta función mediadora era la intercesión en favor de Israel cuando éste había provocado la ira del Señor (Ex 17.11-13; 32.11-14, 31-34; Nm 12.9-15; 17.6-13).

Samuel99.6 Acerca de la intercesión de Samuel, cf. 1 S 7.8-12; 12.19-25; Jer 15.1; Eclo 46.16-18. está entre los que alabaron su nombre.

El Señor les respondía

cuando ellos pedían su ayuda.

7 Dios habló con ellos

desde la columna de nube,Ex 33.9.

y ellos cumplieron sus mandatos

y la ley que les dio.

8 Señor, Dios nuestro, ¡les respondías!

Fuiste para ellos un Dios de perdón,

pero también castigaste sus maldades.99.8 Pero también castigaste sus maldades: Esta frase puede referirse a los pecados de los mediadores entre el pueblo y Dios (véase 99.6 nota, y cf. Nm 20.12,24; 27.13-14; Dt 3.23-27), o bien a los del pueblo en general.

9 Alaben al Señor nuestro Dios,

¡arrodíllense ante su santo monte!

¡Nuestro Dios, el Señor, es santo!

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