Pular para o conteúdo
Publicidade

Salmos 73

IRB20

1 Salmo de Asaph. CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, A los limpios de corazón. 2 Mas yo, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 3 Porque tuve envidia de los insensatos, Viendo la prosperidad de los impíos. 4 Porque no hay ataduras para su muerte; Antes su fortaleza está entera. 5 No están ellos en el trabajo humano; Ni son azotados con los otros hombres. 6 Por tanto soberbia los corona: Cúbrense de vestido de violencia. 7 Sus ojos están salidos de gruesos: Logran con creces los antojos del corazón. 8 Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería. 9 Ponen en el cielo su boca, Y su lengua pasea la tierra. 10 Por eso su pueblo vuelve aquí, Y aguas de lleno le son exprimidas. 11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en lo alto? 12 He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; 14 Pues he sido azotado todo el día, Y empezaba mi castigo por las mañanas. 15 Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; He aquí habría negado la nación de tus hijos:

16 Pensaré pues para saber esto: Es á mis ojos duro trabajo,

17 Hasta que venido al santuario de Dios, Entenderé la postrimería de ellos.

18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer.

19 Cómo han sido asolados! ­cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones.

20 Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.

21 Desazonóse á la verdad mi corazón, Y en mis riñones sentía punzadas.

22 Mas yo era ignorante, y no entendía: Era como una bestia acerca de ti.

23 Con todo, yo siempre estuve contigo: Trabaste de mi mano derecha.

24 Hasme guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria.

25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

26 Mi carne y mi corazón desfallecen: Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.

28 Y en cuanto á , el acercarme á Dios es el bien: He puesto en el Señor Jehová mi esperanza, Para contar todas tus obras.

1 Salmo di Asaf.

Certo, Dio è buono verso Israele,

verso quelli che sono puri di cuore.

2 Ma quasi inciamparono i miei piedi;

poco mancò che i miei passi non scivolassero.

3 Poiché invidiavo gli orgogliosi,

vedendo la prosperità dei malvagi.

4 Poiché per loro non vi sono dolori,

il loro corpo è sano e pingue.

5 Non sono tribolati come gli altri mortali,

sono colpiti come gli altri uomini.

6 Perciò la superbia li cinge come una collana,

la violenza li avvolge come un manto.

7 I loro occhi gli escono dalle orbite per il grasso;

dal loro cuore traboccano pensieri malvagi.

8 Sbeffeggiano e tramano malvagiamente di opprimere;

parlano altezzosamente, con arroganza.

9 Alzano la loro bocca contro il cielo,

e la loro lingua percorre la terra.

10 Perciò il popolo si volge dalla loro parte,

beve abbondantemente alla loro sorgente

11 e dice: "Com’è possibile che Dio sappia ogni cosa,

che vi sia conoscenza nell’Altissimo?".

12 Ecco, costoro sono empi;

eppure, tranquilli sempre, essi accrescono i loro averi.

13 Invano dunque ho purificato il mio cuore

e ho lavato le mie mani nell’innocenza!

14 Poiché sono colpito ogni giorno

e la mia pena si rinnova ogni mattina.

15 Se avessi detto: "Parlerò come loro",

avrei tradito la generazione dei tuoi figli.

16 Ho voluto riflettere per comprendere questo,

ma la cosa mi è parsa molto ardua,

17 finché non sono entrato nel santuario di Dio,

e non ho considerato la fine di costoro.

18 Certo, tu li metti in luoghi sdrucciolevoli,

tu li fai cadere in rovina.

19 Come sono stati distrutti in un momento,

travolti e portati via in circostanze terribili!

20 Come avviene di un sogno quando uno si sveglia,

così tu, o Signore, quando ti desterai,

disprezzerai la loro vana apparenza.

21 Quando il mio cuore si inacerbiva

e io mi sentivo trafitto internamente,

22 ero insensato e senza intendimento;

io ero davanti a te come una bestia.

23 Ma pure, io resto sempre con te;

tu mi hai preso per la mano destra;

24 tu mi guiderai con il tuo consiglio,

e poi mi riceverai in gloria.

25 Chi ho io in cielo fuori di te?

E sulla terra non desidero che te.

26 La mia carne e il mio cuore possono venire meno,

ma Dio è la rocca del mio cuore e la mia parte in eterno.

27 Poiché, ecco, quelli che si allontanano da te periranno;

tu distruggi chiunque ti è infedele.

28 Ma quanto a me, il mio bene è stare vicino a Dio;

io ho fatto del Signore, dell’Eterno, il mio rifugio,

per raccontare, o Dio, tutte le opere tue.

Veja também