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Salmos 84

IRB20

1 Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo para los hijos de Coré. ­CUAN amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! 2 Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. 3 Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para , donde ponga sus pollos En tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. 4 Bienaventurados los que habitan en tu casa: Perpetuamente te alabarán (Selah.) 5 Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; En cuyo corazón están tus caminos. 6 Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. 7 Irán de fortaleza en fortaleza, Verán á Dios en Sión. 8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: Escucha, oh Dios de Jacob (Selah.)

9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.

11 Porque sol y escudo es Jehová Dios: Gracia y gloria dará Jehová: No quitará el bien á los que en integridad andan.

12 Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.

1 Per il Maestro del coro. Sulla Ghittea. Salmo dei figli di Core.

Oh, quanto sono amabili le tue dimore,

o Eterno degli eserciti!

2 L’anima mia langue e viene meno, bramando i cortili dell’Eterno;

il mio cuore e la mia carne mandano grida di gioia al Dio vivente.

3 Anche il passero si trova una casa

e la rondine un nido dove posare i suoi piccini,

presso i tuoi altari, o Eterno degli eserciti,

Re mio, Dio mio!

4 Beati quelli che abitano nella tua casa

e ti lodano del continuo! [Pausa]

5 Beati quelli che trovano in te la loro forza,

che hanno il cuore alle vie del Santuario!

6 Quando attraversano la valle di Baca,

essi la trasformano in luogo di fonti;

e la pioggia d’autunno la ricopre di benedizioni.

7 Essi vanno di forza in forza

e compaiono infine davanti a Dio in Sion.

8 O Eterno, Dio degli eserciti, ascolta la mia preghiera;

porgi l’orecchio, o Dio di Giacobbe! [Pausa]

9 O Dio, scudo nostro, vedi e riguarda il volto del tuo unto!

10 Poiché un giorno nei tuoi cortili val meglio che mille altrove.

Io preferirei piuttosto starmene sulla soglia della casa del mio Dio,

che abitare nelle tende degli empi.

11 Perché l’Eterno Dio è sole e scudo;

l’Eterno concederà grazia e gloria.

Egli non rifiuterà alcun bene

a quelli che camminano nell’integrità.

12 O Eterno degli eserciti,

beato l’uomo che confida in te!

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